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Entrevistamos al proyecto FIRE-RS

En 2016 se iniciaba el proyecto FIRE-RS, un proyecto para la detección precoz de incendios forestales en el área Sudoe, gestionado a través de tres entidades: la Universidad de Vigo (ES), la Universidad de O Porto (PT) y el CNRS (FR). A través del uso de un nano-satélite y de drones, el proyecto permite conseguir información detallada, casi en tiempo real, sobre aspectos claves como la posición y el perímetro del foco del fuego, imágenes infrarrojas, predicciones de propagación, (..) que, en una eventual fase posterior operacional, podrían ser transmitidas   instantáneamente a las autoridades competentes de Francia, España y Portugal para su actuación.

Hablamos con Fernando Aguado Agelet, profesor de la Universidad de Vigo y coordinador principal del proyecto.

Interreg Sudoe (IS): Brevemente, ¿en qué consiste el proyecto FIRE-RS?

Fernando Aguado (FA): El objetivo de FIRE-RS es desarrollar un concepto de sistema que permita atacar fuegos forestales. En los últimos años, el área Sudoe se vio muy afectada por los incendios, generando pérdidas económicas e incluso fallecimientos. Se trata de un problema muy grave y, aunque se esté trabajando con mucho ímpetu y eficazmente a distintos niveles territoriales, al diseñar este proyecto, partimos de la premisa que existen tecnologías que se pueden poner a disposición de las fuerzas implicadas en la lucha contra el fuego para proporcionar herramientas que faciliten la toma de decisiones.

FIRE-RS es un sistema de sistemas que incluye sensores en tierra, térmicos y visibles. Estos sensores están dotados de cámaras que cubren un radio de hasta aproximadamente 2 kms. Cuando las cámaras detectan un foco de fuego o humo lanzan una alarma y envían esta primera información (extensión del fuego, tiempo,  etc.) al satélite que tiene que estar sobre la zona afectada. Este último, que cubre un área de 2500 kms, actúa como un repetidor de comunicación y transmite la información al centro de control, situado en Toulouse. Con datos de la posición del foco  y datos climáticos locales, se comprueba entonces la existencia del foco de incendio y se lanza un plan de vuelo a drones,  desarrollados por la Universidad de Oporto, para que vaya a realizar una comprobación, in situ del fuego. Estos drones, dotados de cámaras de alta resolución, proporcionan también información sobre la dirección y velocidad del viento a la altura de la copa de los árboles, es decir entre 10 y 15 metros. A partir de ahí, se transmite la información al software desarrollado por LAAS que evalúa la evolución potencial del incendio.

IS: ¿Cuánto tiempo puede tardar el procedimiento de detección del fuego?

FA: Al ser un proyecto piloto, se ha desarrollado un único satélite situado en una órbita heliosíncrona  a 500 Km de altura y que pasa sobre la zona Sudoe unos 45 minutos al día. Entonces, si un incendio se inciara durante los pases del satélite, el procedimiento se pondría en marcha de forma inmediata. La transmisión directa de datos por el satélite se realiza en menos de un minuto, en cuestión de milésimas de segundos.

IS: ¿Existen prototipos de satélites similares?

FA: Se trata aquí del cuarto satélite lanzado por la Universidad de Vigo El primero, “Xatcobeo”, fue lanzado en 2012. También participamos en el programa de Naciones Unidas, “Humanitarian satellites”, para la monitorización in situ del cambio climático. Asimismo, fuimos incorporados al programa de la Agencia Espacial brasileña para el lanzamiento del satélite “Serpens” con vistas a monitorizar la cuenca hidrográfica del Amazonas. Aquí, en el caso de FIRE-RS se ha incorporado una evolución de la solución incluida en las anteriores misiones que se engloba dentro del concepto de Internet de las Cosas (IoT - Internet of the Things)  o comunicación Máquina a Máquina (M2M – Machine to Machine Communication) es decir, el diálogo autónomo entre máquinas sin intervención humana.

IS: ¿El satélite podría fallar?

FA: Hemos pasado las fases más críticas, entre ellas el lanzamiento que tuvo lugar el pasado 27 de diciembre con un cohete de la Agencia Espacial rusa. Otro momento crítico fue el almacenamiento durante mes y medio del satélite, antes de su lanzamiento. Al haber estado apagado, había que comprobar su buen funcionamiento y comunicación. Afortunadamente, el satélite se encentra en perfecto estado de funcionamiento y actualmente se encuentra en la fase que llamamos “comissioning” que consiste en la comprobación de la plataforma y de la carga útil de comunicaciones. Todas las pruebas en órbita están confirmado un perfecto funcionamiento.

En el futuro, se aspira a contar con mayor número de sensores en tierra, drones y una constelación de satélites que permita un mayor número de mediciones en tiempo real, pero aquí, al ser un proyecto piloto, de momento no contamos con redundancias en el segmento espacial; es decir de otros satélites. La constelación de satélites permitiría que ante un fallo, otro satélite en órbita tomara el relevo.

De momento, los resultados apuntan a que el único fallo posible sería un fallo electrónico pero, dado el estado de salud del satélite, estamos muy confiados.

IS: ¿Cuánto tiempo permanecerá en órbita el satélite?

FA: Nosotros debemos cumplir con la legislación internacional en materia de lanzamientos de satélites en órbita baja que estipula que, tras su lanzamiento, el satélite puede permanecer hasta 25 años como máximo en órbita antes de reentrada  en la atmósfera. En el caso de LUME-1, estimamos que estará entre 15 y 18 años. Pero, su tiempo en órbita es distinto a su tiempo de funcionamiento que en este caso, basándonos en nuestra experiencia, estimamos que será de 6 meses a dos años, tras la finalización del proyecto.

 

IS: Trabajan con los agentes de la lucha contra el fuego de distintos países (España, Francia, Portugal) que dependen de distintas administraciones: ¿Cómo se coordina este trabajo?

FA: El contacto se hace de forma individual por cada socio. Es decir, en el caso de la Universidad de Vigo, estamos en contacto con Axega en Galicia y cuerpos de bomberos locales. El resto de los socios hacen lo mismo con las autoridades competentes de su área.

IS: ¿Qué ideas tenéis para cuando finalice proyecto?

FA: Estamos trabajando en la continuación del proyecto con la incorporación de nuevos elementos al sistema como por ejemplo, vehículos terrestres no tripulados o drones con funciones tanto de detección como de actuación. FIRE-RS es un concepto abierto que puede incorporar más agentes e infraestructuras.

IS; ¿Es un proyecto exportable a otras zonas?

FA: Totalmente. De hecho, el proyecto  despertó cierto interés en Chile que fue muy afectado por incendios en zonas sin infraestructuras de comunicación. Además, resultaría interesante incorporar otros elementos como los satélites térmicos desarrollados en Japón olas imágenes de COPERNICUS, iniciativa europea que engloba varios satélites de altas prestaciones. Esto nos permitiría incorporar más datos. De hecho, pensamos que, en el futuro, será trabajar con inteligencia artificial y fusión de datos, integrando información de múltiples sistemas. Por ejemplo, en Japón, cualquiera puede enviar a las autoridades una foto de un foco de incendio que se inicie a través de una APP móvil . Esto posibilita la participación activa de los ciudadanos en la lucha lo que resulta clave. 

 

 
+ infos: http://www.fire-rs.com/es/