El riesgo de heladas en viñedos ha disminuido en las últimas décadas debido al aumento de las temperaturas asociado al cambio climático. Sin embargo, este incremento térmico provoca un adelanto de la fase de brotación, lo que amplía el periodo en el que la vid es vulnerable a las heladas primaverales.
Mientras la cepa se encuentra en reposo vegetativo, el riesgo de daños por heladas es reducido. Por el contrario, durante la brotación la vulnerabilidad de la planta es máxima. En este contexto, el retraso de la brotación se plantea como una estrategia de defensa natural frente a las heladas tardías.
Está demostrado que retrasar la poda hasta fechas próximas a la primavera permite retrasar la brotación, pero aún es necesario determinar a partir de qué momento este retraso resulta eficaz, cuántos días puede demorarse la brotación y qué efectos tiene la variación de la fecha de poda sobre otras características del viñedo.
Evaluar el efecto de distintas fechas de poda sobre la fenología del cultivo, especialmente en las fases iniciales, así como estudiar su impacto en el crecimiento de la viña, el rendimiento y la calidad de la uva.
El ensayo piloto se desarrolla en la localidad de Samaniego, en la comarca de Rioja Alavesa, en un viñedo de la Bodega Ostatu.
El ensayo se plantea como un diseño en bloques al azar con cuatro repeticiones. Los tratamientos corresponden a distintas fechas de poda realizadas en los meses de noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y abril. Cada parcela elemental está compuesta por 10 cepas, distribuidas según el bloque y el tratamiento aplicado.
Durante la campaña 2023–2024 se realizan, para cada parcela elemental, observaciones del estado fenológico en las fases de brotación, floración y envero. Asimismo, se llevan a cabo seguimientos semanales de maduración durante las cuatro semanas previas a la vendimia, en los que se miden parámetros como peso de la baya, grado alcohólico probable, acidez total tartárica, pH y acidez málica.
En el momento de la vendimia se evalúa el rendimiento del viñedo, midiendo la producción por cepa y el número de racimos por cepa, y se toman muestras para analizar el grado alcohólico probable, la acidez total tartárica, el pH, la acidez D-glucónica y la acidez málica.