






Las presiones medioambientales a las que se enfrentan los territorios forestales del espacio SUDOE, aunque variables según las regiones, afectan al conjunto de los territorios implicados en el proyecto SocialForest (Región de Murcia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Alentejo, Occitania y Nueva Aquitania). Asimismo, tienen impactos directos sobre la gestión forestal, los sistemas agroforestales y el desarrollo socioeconómico de las zonas rurales. Estas vulnerabilidades se ven reforzadas por dinámicas estructurales como el abandono rural, la falta de gestión activa de las masas forestales y las dificultades económicas y organizativas a las que se enfrentan los propietarios y gestores forestales.
En este contexto, el proyecto SocialForest tiene como objetivo reforzar la adaptación al cambio climático en España, Francia y Portugal mediante el desarrollo de una Estrategia Forestal Transnacional que mejore la resiliencia de los ecosistemas forestales, al tiempo que apoya el desarrollo socioeconómico de los territorios rurales. Esta estrategia se implementa y se pone a prueba a través de siete acciones piloto, concebidas desde una lógica de cooperación transnacional y centradas tanto en los riesgos biofísicos como en los sociales. El proyecto moviliza metodologías innovadoras, como la teledetección, herramientas de ayuda a la toma de decisiones para la evaluación de los servicios ecosistémicos forestales, sensores de reflectometría y enfoques específicos orientados a reconectar a los propietarios forestales con su patrimonio.
Las actividades nacionales y transnacionales de cocreación constituyen un pilar central del enfoque de SocialForest. Se basan en una metodología participativa fundamentada en los principios de la gobernanza inclusiva y del modelo de la cuádruple hélice, que implica a las autoridades públicas, el sector económico, el ámbito académico y la sociedad civil. Este enfoque favorece la coconstrucción de estrategias forestales adaptadas a los contextos locales, técnicamente viables y socialmente aceptables. Las estrategias de adaptación desarrolladas se estructuran en torno a tres ejes complementarios (resiliencia, resistencia y transición) con el fin de responder a los distintos niveles de vulnerabilidad de los territorios.
El proceso de cocreación se articula en torno al mapeo de las partes interesadas, la realización de entrevistas en profundidad y la organización de talleres participativos. Estos mecanismos permiten integrar los diagnósticos biofísicos y socioeconómicos, así como las estrategias nacionales existentes, con el objetivo de definir tácticas de adaptación concretas y específicas para cada tipo de bosque y de territorio. Entre los resultados esperados se incluyen la identificación de acciones prioritarias, el análisis de las oportunidades y los obstáculos para su puesta en marcha, así como la elaboración de una guía operativa destinada a los gestores forestales y a los actores locales.