Esta sección busca presentar a cada beneficiario, explicar su sector y describir su trabajo en el marco del proyecto. Hoy es el turno de Khalid Fahd Draissi, de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA).
¿Qué es AMAYA (Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía)?
La Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA) es un medio propio de la Junta de Andalucía encargado de ejecutar y gestionar las políticas públicas relativas al medio ambiente, el agua y el desarrollo sostenible dentro de la comunidad autónoma de Andalucía (España).
Su misión principal es proteger, conservar, regenerar y mejorar el medio natural y los recursos hídricos del territorio andaluz, aplicando programas, planes y proyectos técnicos. Entre sus tareas están la gestión de la calidad del agua y del aire, la conservación de la biodiversidad y los espacios naturales, la prevención y control de incendios forestales, el desarrollo sostenible del territorio, y la información y datos ambientales.
En materia de gestión del agua, AMAYA actúa como un organismo técnico y operativo de la Junta de Andalucía, desarrollando y ejecutando actuaciones relacionadas con el ciclo integral del agua. En términos generales, se encarga del seguimiento y control de la calidad de las aguas, la explotación y mantenimiento de infraestructuras hidráulicas, y la aplicación de medidas destinadas a garantizar un uso eficiente, sostenible y compatible con la protección del medio ambiente, especialmente en un contexto de escasez hídrica como el andaluz.
En relación con el tratamiento de las aguas residuales, AMAYA desempeña funciones de gestión, apoyo técnico y control de los sistemas de depuración, asegurando el correcto funcionamiento de las estaciones depuradoras de aguas residuales y el cumplimiento de la normativa ambiental vigente. Asimismo, participa en la mejora de los procesos de depuración y en la promoción de la reutilización de las aguas regeneradas para distintos usos, como el riego agrícola, urbano o ambiental, contribuyendo a reducir la presión sobre los recursos hídricos naturales.
En definitiva, AMAYA es un organismo clave para convertir las políticas públicas ambientales y de agua en actuaciones concretas, desempeñando un papel esencial en la gestión sostenible del agua y en el desarrollo de iniciativas relacionadas con el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales.
¿Cuánto tiempo llevas trabajando en AMAYA y cuál es tu trayectoria y función en la institución?
Me incorporé a AMAYA el 1 de enero de 2023. Con anterioridad, formé parte de la plantilla del Centro de las Nuevas Tecnologías del Agua (CENTA) desde el 1 de abril de 2000 hasta el 31 de diciembre de 2022, fecha en la que se extinguió el CENTA y su personal pasó a integrarse en AMAYA.
Durante mis primeros catorce años en el CENTA, trabajé en el marco de un programa de transferencia tecnológica en materia de agua entre Andalucía, África y el Próximo Oriente. Posteriormente, me incorporé al área de investigación. Desde 2023, desempeño mi labor en la Dirección de Gestión del Agua y Calidad Ambiental de AMAYA como investigador sénior.

¿Qué te gusta de tu trabajo?
Gran parte de mi trayectoria profesional ha estado dedicada a la cooperación internacional, a través de un programa de transferencia tecnológica en materia de agua entre Andalucía, el norte de África, África subsahariana y el Próximo Oriente. Durante más de una década, he trabajado en regiones de clima semiárido a árido, donde la escasez de recursos hídricos es especialmente pronunciada. Tras esta etapa de mi vida laboral, me he reincorporado al área de investigación en el tratamiento, regeneración y reutilización de aguas residuales en riego agrícola.
Mi experiencia profesional me ha permitido comprender de primera mano la importancia de devolver al agua su calidad después de su uso, de modo que pueda ser reutilizada de manera segura y eficiente. Este proceso solo es posible gracias a la investigación constante en el sector, que proporciona soluciones sostenibles y efectivas para la gestión de los recursos hídricos.
Además, mi trabajo es una fuente de motivación personal y profesional. Me resulta especialmente gratificante contribuir a la mejora de la gestión del agua y al desarrollo de soluciones sostenibles que tienen un impacto real en territorios con limitaciones hídricas. Esta convicción es la que impulsa mi compromiso continuo con la investigación y la cooperación en el ámbito del agua.
¿Es la primera participación de AMAYA en un proyecto europeo?
AMAYA participa de manera muy activa en diversos proyectos europeos centrados en la investigación de distintos aspectos (técnicos, operativos y de gobernanza, entre otros) relacionados con el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales. Tan solo en los últimos tres años, y además del proyecto SOLLAGUA, AMAYA participa activamente en los siguientes proyectos : MENAWARA (ENI CBC MED); LIFE-INTEXT (LIFE); NATMED (PRIMA); SARASWATI 2.0 (H2020); I-REWATER (INTERREG SUDOE); TARGET (INTERREG SUDOE); AQUACARE (INTERREG SUDOE) y NBS4 AQUAMISSION (BIODIVERSA).
¿Qué hace que SOLLAGUA sea interesante para AMAYA?
El proyecto SOLLAGUA resulta especialmente interesante para AMAYA por su clara alineación con su misión de proteger y mejorar el medio natural y de garantizar una gestión sostenible y eficiente de los recursos hídricos en Andalucía. En un contexto de escasez hídrica creciente, agravado por el carácter semiárido del territorio y los efectos del cambio climático, SOLLAGUA aborda de forma directa algunos de los principales retos a los que se enfrenta la gestión del agua en la región.
En particular, el enfoque del proyecto en la reutilización del agua mediante sistemas basados en la naturaleza (SBN) encaja plenamente con las funciones de la AMAYA en materia de tratamiento de aguas residuales, mejora de los procesos de depuración y promoción del uso de aguas regeneradas para distintos usos. La aplicación de estas soluciones innovadoras permite avanzar hacia modelos de gestión del agua más resilientes, sostenibles y compatibles con la protección del medio ambiente, al tiempo que contribuye a reducir la presión sobre los recursos hídricos naturales.
Asimismo, la participación en SOLLAGUA ofrece a AMAYA la oportunidad de reforzar su papel como organismo técnico y operativo, intercambiando experiencias y buenas prácticas con otros territorios del espacio SUDOE y participando en el desarrollo y validación de estrategias de gestión sostenible del agua en entornos rurales. Todo ello contribuye a mejorar la capacidad de adaptación al cambio climático, a garantizar un suministro de agua más estable y a generar beneficios ambientales adicionales, en coherencia con los objetivos estratégicos de la AMAYA.
¿Cuál es la misión de AMAYA en SOLLAGUA?
La misión de AMAYA en el proyecto es ejercer un liderazgo técnico y dinamizador, coordinando las actividades 2.4 y 3.1 y aportando su experiencia consolidada en el tratamiento y reutilización de aguas residuales mediante SBN. Asimismo, contribuye activamente al diseño y puesta en marcha de los Living Labs, incorporando la experiencia de su propio Living Lab operativo desde hace años, ofrece apoyo técnico transversal al conjunto de las actividades del proyecto y desempeña un papel destacado en la difusión y valorización de sus resultados, con el objetivo de asegurar la correcta implementación de las soluciones innovadoras y su transferencia efectiva al territorio.
¿En qué estáis trabajando en este momento?
Actualmente, AMAYA lidera y coordina la actividad orientada a la definición de la ubicación de los demostradores en las tres regiones objeto del proyecto, así como la selección de la SBN que se implantará en cada caso. Para ello, recopila la información necesaria y dirige el proceso de análisis correspondiente, garantizando una toma de decisiones fundamentada y coherente con los objetivos del proyecto. Asimismo, AMAYA participa de manera muy activa en la definición de una estrategia para la puesta en marcha de Living Labs orientados a la promoción de SBN para la reutilización del agua en zonas rurales. Además, AMAYA presta apoyo técnico transversal a los coordinadores del resto de actividades del proyecto, contribuyendo al cumplimiento de sus objetivos y asegurando la coherencia y alineación global de las acciones desarrolladas en SOLLAGUA.
¿Cuáles son los principales retos actualmente?
En esta fase del proyecto, AMAYA se enfrenta sobre todo al reto de consolidar todo el trabajo que ha venido desarrollando y llevarlo a un resultado tangible y útil. Uno de los principales desafíos es culminar adecuadamente la adaptación de su Living Lab, de manera que no sea solo un espacio expositivo, sino una verdadera herramienta demostrativa que permita mostrar, de forma práctica, el potencial de las SBN.
Al mismo tiempo, AMAYA debe asegurar que las actividades que lidera dentro de SOLLAGUA alcancen los objetivos técnicos y estratégicos previstos, garantizando que las soluciones implementadas funcionen, sean replicables y aporten valor real. A esto se suma la necesidad de reforzar la difusión y transferencia de conocimiento, y asegurar la continuidad de lo conseguido, para que el impacto del proyecto se mantenga más allá de su finalización formal.
¿Cuáles son las principales conclusiones hasta la fecha?
Respecto a las actividades desarrolladas hasta la fecha por AMAYA, se concluye que las NBS constituyen sistemas eficaces y robustos para el tratamiento y la reutilización de aguas residuales en entornos rurales. Destacan por su bajo consumo energético, sus menores costes de operación y mantenimiento, y por los beneficios ambientales adicionales que generan, como la mejora de la biodiversidad y la contribución a la mitigación del cambio climático.
No obstante, su adopción sigue estando limitada por diversas barreras de carácter técnico, regulatorio, financiero y sociocultural, entre las que se encuentran la carga burocrática, la falta de incentivos específicos, la escasa coordinación institucional y el limitado conocimiento de experiencias exitosas. Para superar estos obstáculos, resulta necesario impulsar estrategias integradas que contemplen la mejora del marco normativo, el establecimiento de incentivos económicos, el refuerzo de la capacitación técnica, la cooperación entre los distintos actores implicados y una mayor sensibilización social, configurando así una hoja de ruta clara para ampliar el despliegue de las NBS a largo plazo.
¿Cuál creéis que será la contribución de SOLLAGUA una vez finalizado el proyecto en términos científicos, sociales y económicos?
Cuando finalice el proyecto SOLLAGUA, su principal aportación será haber demostrado, de forma práctica y cercana al territorio, que es posible gestionar el agua de una manera más sostenible y adaptada a la realidad de las zonas rurales. No se tratará solo de estudios teóricos, sino de experiencias reales en las que se habrá comprobado cómo las SBN pueden reutilizar el agua residual de forma segura, eficiente y alineada con la normativa europea. Para entidades como AMAYA, esto supondrá contar con herramientas y conocimientos más sólidos para planificar y gestionar el agua con criterios innovadores y sostenibles.
En el ámbito social, el proyecto contribuirá a que las comunidades rurales se sientan más preparadas frente a la escasez de agua y los efectos del cambio climático. Al implicar a administraciones, universidades, empresas y ciudadanía a través del enfoque Living Lab, SOLLAGUA habrá fomentado la colaboración y la participación activa en la búsqueda de soluciones. Además, ayudará a cambiar la percepción sobre la reutilización del agua. Esto puede traducirse en comunidades más conscientes, cohesionadas y resilientes. Desde el punto de vista económico, SOLLAGUA puede generar nuevas oportunidades para empresas vinculadas a tecnologías verdes y gestión ambiental.
En definitiva, el proyecto no solo aportará soluciones técnicas, sino que dejará una base sólida para avanzar hacia una gestión del agua más sostenible, especialmente en aquellas zonas que más lo necesitan.
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