Una red de 30 nodos de sensores recoge datos en tiempo real durante las quemas controladas de vegetación arbustiva realizadas en la dehesa boyal de Santibáñez el Alto
El pasado 17 de marzo, una dehesa boyal del municipio cacereño de Santibáñez el Alto se convirtió en laboratorio a cielo abierto. En el marco del proyecto europeo Interreg Sudoe SenForFire, investigadores, técnicos y brigadas forestales llevaron a cabo quemas experimentales controladas con el objetivo de validar tecnologías avanzadas para la detección temprana de incendios forestales.
La jornada incluyó la quema experimental por montones de Cytisus multifloros, conocida popularmente como «escoba blanca», una especie arbustiva frecuente en los montes del suroeste peninsular. A lo largo de aproximadamente tres horas, se quemaron de forma secuencial nueve montones de vegetación con intervalos de entre 15 y 20 minutos, generando un entorno controlado y reproducible para la toma de datos en condiciones reales. En la preparación del material vegetal y en la ejecución y caracterización de las quemas participaron la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), el Equipo de Prevención Integral de Incendios Forestales (EPRIF) y el Equipo de Prevención y Análisis de Incendios Forestales (EPAIF), dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), y el Instituto de Ciencias Forestales (ICIFOR-INIA) del CSIC.
SenForFire desplegó una red de aproximadamente 30 nodos de sensores distribuidos por la zona piloto que, durante la quema, monitorizaron gases como el CO y el NO₂, compuestos orgánicos volátiles (COV) y partículas en suspensión. Los datos recogidos permitieron evaluar el comportamiento de dos tipos de tecnologías: los microsensores de alta sensibilidad y alta selectividad desarrollados por el IMB-CSIC y los prototipos de bajo coste y bajo consumo basados en sensores comerciales, desarrollados por la Universidad de Extremadura.
Monitorización del suelo para anticipar el riesgo
En paralelo, el ITEFI-CSIC y las empresas Ray Ingeniería Electrónica y Arantec instalaron sensores dieléctricos para la monitorización continua del estado hídrico del suelo. Estos dispositivos miden la temperatura, el contenido volumétrico de agua y el potencial hídrico del terreno, variables directamente relacionadas con la humedad de la vegetación y, por tanto, con el nivel de riesgo de ignición.


Las actuaciones realizadas en Santibáñez el Alto reflejan la doble estrategia del proyecto SenForFire: detectar el fuego en sus primeros instantes y anticiparse a su aparición mediante el seguimiento continuo del entorno forestal, con el horizonte de mejorar la gestión del riesgo de incendios en toda la región Sudoe.