Smart Green Water | Sequía estructural en el territorio SUDOE: cuatro estrategias para un regadío resiliente

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En el corazón del espacio SUDOE, la sequía se ha arraigado como riesgo estructural que amenaza el modelo agrícola intensivo. Desde los polígonos regados de Cataluña hasta las vastas llanuras del Alentejo, pasando por Andalucía y el bassin de l’Adour francés, cuatro estudios del proyecto Smart Green Water trazan un mapa común de vulnerabilidades y soluciones. No se trata solo de diagnosticar la creciente frecuencia de los episodios hídricos extremos, sino de trazar caminos concretos: modernización tecnológica del riego, gestión colectiva del agua y gobernanza colaborativa para transformar la escasez en resiliencia.

La historia comienza en Cataluña, donde la Agencia Catalana del Agua orquesta su Plan Especial de Sequía (PES) a través de 18 unidades de gestión. Cada una activa escenarios graduados —prealerta, alerta, excepcionalidad— con indicadores específicos que priorizan riego localizado, sensores IoT, teledetección y Planes de Ahorro individuales por explotación. Así, las restricciones dejan paso a incentivos para eficiencia.

En Andalucía, el relato se centra en una de las mayores superficies regadas de Europa. Aquí, la modernización de infraestructuras colectivas y la alineación entre políticas hidráulicas y agrarias protegen cultivos leñosos y hortícolas de alto valor frente a tiestos prolongados, apostando por programación digital ajustada a la demanda real de las plantas.

Alentejo narra su propia epopeya en grandes perímetros irrigados por embalses y acuíferos compartidos. El estudio subraya la planificación a escala de cuenca hidrográfica, la optimización parcelaria mediante eficiencia hídrica y la diversificación de fuentes alternativas —reutilización, desalación— para amortiguar el estrés sobre recursos convencionales. En un territorio donde el regadío sustenta exportaciones clave, la monitorización climática y de suelos emerge como aliada esencial.

El bassin de l’Adour (suroeste de Francia) cierra el cuarteto desde una perspectiva única: parte de su territorio está declarado «Zona de Reparto de Aguas» por escasez estructural. Aquí funciona IRRIGADOUR, una entidad que centraliza una sola autorización global de agua y la reparte equitativamente entre 2.800 agricultores según disponibilidad y necesidades. Durante sequías, aplican restricciones progresivas —vigilancia, alerta (-25%), alerta reforzada (-50%), crisis total— organizando turnos de riego («tours d’eau») y controles de caudal para estirar al máximo los recursos disponibles.​

El hilo digital que todo lo une

La digitalización actúa como narrador transversal: visores públicos en Cataluña, modelos predictivos en Andalucía y Alentejo, gemelos digitales y apps de «intención de riego» en Adour. Sensores de humedad, contadores inteligentes y plataformas open data permiten anticipar picos, optimizar caudales y sensibilizar a los actores.

De la parcela al territorio: resiliencia agronómica

A pie de campo, las estrategias convergen: rotaciones que alinean necesidades hídricas con disponibilidades, suelos enriquecidos con materia orgánica, riego nocturno localizado y variedades resistentes. La gobernanza evoluciona hacia lo colaborativo, donde regantes y administraciones co-diseñan reglas flexibles frente a decretos rígidos.

Smart Green Water no solo resume crisis pasadas, sino que escribe el futuro del SUDOE: un regadío digital y participativo que convierte la sequía estructural en motor de innovación sostenible.