Las heladas en viñedo pueden provocar daños significativos tanto en las plantas como en la cosecha, afectando directamente a la cantidad y calidad de la uva y, en consecuencia, a la calidad del vino. Los daños pueden variar desde la pérdida parcial de brotes hasta la muerte de la planta, en función de la intensidad de la helada y del estado fenológico de la vid en el momento del episodio.
Las heladas primaverales son las más frecuentes y perjudiciales, especialmente durante la fase de brotación, cuando las yemas comienzan a desarrollarse en nuevos brotes fundamentales para la formación de los racimos. Aunque el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático podría sugerir una reducción del riesgo de heladas, este incremento térmico también puede adelantar la brotación y ampliar el periodo de vulnerabilidad de la vid frente a episodios de frío tardío.
En este contexto, la prevención y la monitorización continua del cultivo resultan esenciales para la toma de decisiones agronómicas, permitiendo aplicar estrategias de mitigación y adaptación frente a las heladas en condiciones reales de campo.
Evaluar cómo la fecha de brotación influye en los daños causados por las heladas primaverales durante las campañas 2025 y 2026, y analizar su impacto sobre el desarrollo del cultivo, el rendimiento del viñedo y la calidad de la uva.
Para ello, se lleva a cabo una monitorización continua del balance de energía, la humedad del suelo y la evapotranspiración del cultivo, tanto en condiciones de secano como de riego controlado, mediante la aplicación del método de la razón de Bowen.
El ensayo se desarrolla en la finca experimental Hacienda Nueva, perteneciente al IMIDA, situada en una zona cálida de la Región de Murcia, en El Chaparral, municipio de Cehegín. Esta localización permite analizar el comportamiento del viñedo frente a episodios de heladas en un contexto climático representativo del sureste peninsular.
Las principales actividades del piloto incluyen:
caracterización agronómica y climática de la parcela experimental,
instalación de sensores para la monitorización continua del balance energético, la humedad del suelo y la evapotranspiración del cultivo,
aplicación de la metodología de la razón de Bowen para el análisis de los flujos de energía durante episodios de heladas,
seguimiento de episodios de heladas primaverales y análisis de su impacto sobre el cultivo,
integración de los datos recogidos en la plataforma IoT del IMIDA para su gestión y análisis.
El diseño experimental consiste en tres bloques al azar con dos condiciones de riego: secano y riego controlado, que aporta entre el 40 % y el 60 % de la evapotranspiración del cultivo (ETc).
Se estudian seis genotipos de vid que difieren en el momento de brotación, incluyendo tres híbridos desarrollados en el programa de mejora genética del IMIDA y las variedades parentales Monastrell, Cabernet Sauvignon y Syrah. Asimismo, se monitoriza la humedad del suelo mediante sondas específicas y se emplea una estación meteorológica Bowen para la medición de los balances de energía en la parcela.
Durante las campañas 2025 y 2026 se realizan mediciones agronómicas y agrometeorológicas, que incluyen el seguimiento de los principales estados fenológicos (brotación, floración, envero y maduración), el estado hídrico de las plantas, el rendimiento del viñedo y parámetros de calidad de la uva en el momento de la vendimia.
Además, se llevan a cabo vuelos con dron equipado con cámara térmica para evaluar los daños causados por las heladas, generando mapas térmicos de alta resolución que permiten identificar zonas con mayor impacto y apoyar la toma de decisiones para la gestión del viñedo.