
El bassin de l’Adour se sitúa en el suroeste de Francia, dentro del Bassin aquitain, y está clasificado como Zona de Reparto de las Aguas (ZRE), lo que significa que las disponibilidades hídricas son estructuralmente insuficientes respecto a las demandas. El territorio abarca aproximadamente 17 000 km², con unos 1,08 millones de habitantes y una fuerte presencia de superficies agrícolas, especialmente cultivos de maíz, soja y otros cultivos irrigados.
Las características físicas mezclan zonas de montaña pirenaica, llanuras aluviales y extensas áreas de suelos arenosos, lo que condiciona fuertemente el funcionamiento hidrológico y las necesidades de riego. Los cambios climáticos previstos señalan un aumento progresivo de temperatura, una disminución de caudales, una reducción significativa del manto nival y la aparición de estiajes más tempranos, largos y severos, con repercusiones sobre la recarga de acuíferos y la vulnerabilidad de las zonas húmedas.
La gestión del agua de riego se organiza en torno al Organisme Unique de Gestion Collective (OUGC) Irrigadour, que concentra las autorizaciones de extracción para la agricultura dentro de la ZRE. Este organismo solicita una Autorización Única Plurianual (AUP) a la administración, dentro de la cual reparte los volúmenes entre usuarios de forma equitativa, teniendo en cuenta el tipo de recurso (río, napa, embalse), el contexto pedoclimático y las familias de cultivos.
Las autorizaciones se asocian a puntos de captación y se revisan anualmente en el marco de un Plan Anual de Reparto (PAR), que integra el historial de consumos, el respeto de la declaración de volúmenes y las prioridades (jóvenes agricultores, nuevos regantes, etc.). Paralelamente, los planes de sequía establecidos por la administración (AOB y ACI) fijan umbrales de caudal y niveles de alerta (vigilancia, alerta, alerta reforzada, crisis) que desencadenan reducciones progresivas de los volúmenes disponibles o incluso la suspensión de los riegos.
Para “alisar” la curva de demanda y reducir picos de consumo, el documento propone una irrigación razonada (mejor calibración de las dosis, mejora de redes, almacenamiento temporal en pequeñas presas o lacs collinaires, bombas de caudal variable) combinada con una planificación temporal de los riegos entre explotaciones. También aboga por una concertación territorial más fuerte, el uso de indicadores y alertas, así como incentivos económicos para inversiones en tecnologías más eficientes.
En el ámbito digital, se destacan la teledetección y los satélites para seguir el estado hídrico de los cultivos, herramientas de ayuda a la decisión (OAD) basadas en datos de sondas de humedad y estaciones meteorológicas, contadores inteligentes y plataformas colaborativas que muestran en tiempo casi real el estado de los recursos y las restricciones. A escala de explotación y parcela, se recomiendan prácticas agronómicas como la mejora de la estructura del suelo mediante materia orgánica, el uso de cubiertas y siembra directa, la selección de variedades más tolerantes a la sequía y sistemas de riego localizado y nocturno para limitar pérdidas por evaporación.
Descarga el documento completo aquí (en Francés): STRATEGIE_ADOUR_Secheresse_VF