El declive de los insectos polinizadores es una de las grandes preocupaciones ambientales de nuestro tiempo. En el marco del proyecto europeo BeeConnected SUDOE, investigadores, administraciones públicas, gestores del territorio, organizaciones ambientales y sectores productivos se han reunido en distintos talleres participativos para analizar las causas de este problema y proponer soluciones adaptadas a cada territorio.
Los talleres se han celebrado en cuatro zonas piloto representativas del suroeste europeo como son el área periurbana de Coimbra (Portugal), las Vías Verdes de Girona, la Cañada Real Conquense en Castilla-La Mancha y las infraestructuras verdes bajo líneas eléctricas en el macizo forestal de las Landas, en Francia. En total, más de 80 actores locales han participado en estos procesos de diálogo y reflexión colectiva.
El objetivo principal de estos encuentros ha sido recoger el conocimiento y la experiencia de quienes trabajan y gestionan estos territorios para identificar, tanto las principales amenazas que afectan a los polinizadores, como las medidas más eficaces para favorecer su conservación.

Una preocupación compartida
En todos los territorios analizados existe una percepción clara de que las poblaciones de insectos polinizadores están sometidas a múltiples presiones. Aunque el grado de conocimiento sobre las distintas especies varía entre los participantes, existe un consenso general sobre la importancia ecológica y económica de estos organismos.
Las abejas silvestres, en particular, fueron reconocidas como un elemento clave para el funcionamiento de los ecosistemas y para numerosos cultivos agrícolas. Sin embargo, en varios talleres también se detectó que muchas personas tienden a asociar la polinización exclusivamente con la abeja doméstica, lo que pone de manifiesto la necesidad de seguir reforzando la divulgación sobre la enorme diversidad de polinizadores existentes.
Las principales causas del declive
A pesar de las diferencias entre territorios, los participantes coincidieron en identificar una serie de factores que contribuyen al declive de los polinizadores.
Entre las amenazas más mencionadas destacan el uso de pesticidas y otros productos fitosanitarios, la pérdida y fragmentación de hábitats naturales, la intensificación agrícola, la urbanización y el cambio climático. También se señalaron otras presiones como la expansión de especies exóticas invasoras (especialmente la avispa asiática), la simplificación del paisaje o determinadas prácticas de gestión del territorio.
En contextos urbanos, como el caso de Coimbra, los participantes destacaron además el papel de los modelos de mantenimiento de las zonas verdes, donde la gestión intensiva y la búsqueda de espacios excesivamente “limpios” pueden reducir los recursos disponibles para los polinizadores.
En territorios forestales, como en la zona piloto del proyecto BeeConnected SUDOR ubicado en las Landas en Francia, surgieron debates específicos relacionados con el monocultivo de pino marítimo y con las prácticas necesarias para la prevención de incendios, que a veces pueden entrar en tensión con la conservación de la biodiversidad.
Medidas para favorecer a los polinizadores
Entre las medidas prioritarias destacan la restauración de hábitats favorables mediante la plantación de especies autóctonas, la creación de corredores ecológicos que conecten espacios naturales, la reducción del uso de pesticidas y la mejora de la disponibilidad de recursos florales y lugares de nidificación.
En algunos casos también se propusieron acciones específicas como la restauración de vías pecuarias y lindes agrícolas, el desarrollo de prácticas de pastoreo extensivo, la gestión diferenciada de zonas verdes urbanas o la adaptación de la gestión de cortafuegos y servidumbres bajo líneas eléctricas para favorecer la biodiversidad.
Un aspecto especialmente relevante identificado en varios talleres es la dificultad para encontrar semillas y plantas autóctonas en viveros, lo que puede limitar la implementación de muchas medidas de restauración. En el caso de Cataluña, el propio taller contribuyó a impulsar iniciativas institucionales para mejorar la producción de este tipo de material vegetal.

Espacios de diálogo para impulsar soluciones
Más allá de los resultados técnicos, los talleres han demostrado el valor de los procesos participativos para abordar retos ambientales complejos. La reunión de actores con perspectivas muy diferentes (desde agricultores y ganaderos hasta gestores forestales, investigadores o responsables de políticas públicas) permitió identificar puntos de consenso y anticipar posibles obstáculos para la implementación de las medidas propuestas.
En general, las discusiones se desarrollaron en un clima constructivo que facilitó el intercambio de conocimientos y la búsqueda de soluciones compatibles con los distintos usos del territorio. Los resultados obtenidos servirán ahora como base para el diseño y la implementación de acciones piloto dentro del proyecto BeeConnected SUDOE, cuyo objetivo es demostrar cómo diferentes tipos de infraestructuras verdes (como vías pecuarias, corredores urbanos y periurbanos o franjas bajo líneas eléctricas) pueden contribuir a mejorar la conectividad ecológica y favorecer la conservación de los polinizadores.
(*) Conoce el proyecto
El proyecto BeeConnected SUDOE, que se desarrollará entre 2025 y 2028, contribuirá a la conservación de la biodiversidad de polinizadores silvestres en el suroeste de Europa mediante la creación y restauración de infraestructuras verdes en entornos agrícolas y periurbanos. Cuenta con fondos Interreg SUDOE de la Unión Europea que incluyen a España, Francia y Portugal y está coordinado por la Universidad Autónoma de Madrid. Además, cuenta con la participación de la Universidad de Burdeos (Francia), la Universidad de Coimbra (Portugal) y el Consorcio Centro Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), SEO/BirdLife, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Cámara Municipal de Coímbra y la Diputación de Girona.