Carles Gorini Santo e Íngrid Castañé, investigadoras del Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural (ICRPC-CERCA), han presentado públicamente el proyecto RESPIRA (Revitalización Sostenible y Profesional de Patrimonios Interconectados Rurales) en la Vall de Ribes. La iniciativa, financiada por el programa Interreg Sudoe 2021–2027, se centra en la valorización del patrimonio territorial —natural, cultural y memorial— para fortalecer la identidad local, favorecer su transmisión y contribuir al desarrollo comunitario, la cohesión social y la innovación.
El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Ribes de Freser, Mònica Sanjaume, y de la alcaldesa de Queralbs, Imma Constans, así como del director gerente de Vall de Núria, Toni Casals. También asistieron representantes del Consell Comarcal del Ripollès, del Centre d’Estudis Comarcals del Ripollès y profesionales vinculados al patrimonio cultural y al turismo de la Vall de Ribes.
La sesión fue conducida por el periodista Albert Requena e incluyó una conversación con Tomàs de Montagut y Laura Eduardo sobre el impacto de la investigación y divulgación en patrimonio cultural en el ámbito local. Durante el debate se destacó la importancia de que el proyecto atienda los retos actuales del territorio, como la masificación turística, las dificultades de arraigo o la pérdida de memoria colectiva, y que desarrolle herramientas para afrontarlos.
La reunión presencial en la Vall de Ribes permitió un encuentro entre las diferentes entidades del territorio y las investigadoras, utilizando el patrimonio local como pretexto para compartir experiencias y conocimientos. La sesión facilitó un espacio de encuentro y de puesta en común que se propone mantener a lo largo del desarrollo del proyecto. El intercambio de pareceres confirmó la idoneidad de un proyecto que promueva la recuperación de la memoria y de los activos patrimoniales desde el consenso, planteando como desafío principal la manera de transmitirlos a las generaciones futuras. Asimismo, las investigadoras reafirmaron su compromiso de orientar las actuaciones del proyecto considerando los retos específicos de la Vall de Ribes, tal como se transmiten mediante el intercambio con instituciones, entidades y personas del territorio en encuentros como este.
RESPIRA no trabaja en solitario: además del ICRPC, cuenta con ocho socios más repartidos entre España, Francia y Portugal, que enfrentan desafíos similares en sus territorios. Esta colaboración permite compartir experiencias, buenas prácticas y metodologías, reforzando el valor del proyecto como red de trabajo transnacional sobre patrimonio rural y memoria colectiva.
En definitiva, el proyecto RESPIRA en la Vall de Ribes se perfila como un proceso colectivo de trabajo sobre el patrimonio territorial, que busca fortalecer su gestión integrando investigación, comunidad y sostenibilidad.