Tras analizar los datos obtenidos del estudio multicéntrico, prospectivo y observacional realizado, el equipo de INTRAS concluye que la Realidad Virtual es una herramienta segura, bien aceptada y con potencial para mejorar el bienestar físico, emocional y espiritual de las personas en cuidados paliativos.
El mini piloto contó con la participación de 19 personas, entre ellas 10 pacientes, 5 familiares o cuidadores y 4 profesionales sanitarios. La intervención consistió en sesiones de Realidad Virtual con una duración de entre 20 y 30 minutos, combinadas con evaluaciones antes y después, así como entrevistas cualitativas al finalizar la experiencia.
Los resultados destacaron una alta usabilidad, con una puntuación de 82 sobre 100 en la escala SUS adaptada, considerada excelente. Asimismo, la utilidad percibida fue elevada, con una puntuación media de 4,4 sobre 5, mientras que la satisfacción global alcanzó los 4,6 puntos sobre 5.
Entre los beneficios más señalados por los y las participantes se encuentran la reducción del estrés, la mejora del estado de ánimo y el efecto de desconexión del entorno clínico. Además, pacientes, familiares y profesionales coincidieron en considerar la Realidad Virtual como una herramienta útil, fácil de usar y recomendable dentro del contexto de los cuidados paliativos.
En cuanto a la seguridad, el estudio registró efectos adversos leves y transitorios en solo dos participantes (10,5%). Estos incluyeron un caso de mareo leve y otro de cefalea leve. Ambos fueron gestionados de forma inmediata mediante la interrupción de la sesión, retirada del visor y medidas de confort como descanso, hidratación y acompañamiento emocional. No se reportaron efectos adversos moderados ni graves.
El análisis cualitativo también permitió identificar barreras, facilitadores y áreas de mejora. Entre las propuestas destacan la necesidad de ampliar la variedad de contenidos, ofrecer sesiones más personalizadas y explorar su uso en diferentes momentos del proceso asistencial.
