Las heladas primaverales suponen uno de los principales riesgos para la producción frutícola, especialmente durante fases críticas como la floración y el cuajado. Episodios recientes, como el ocurrido en abril de 2022, provocaron pérdidas muy importantes en distintas zonas productoras, evidenciando la vulnerabilidad del sector y la necesidad de mejorar los sistemas de protección disponibles.
En este contexto, los sistemas de defensa basados en la aplicación de agua han demostrado ser los más eficaces, al aprovechar el calor liberado durante la congelación. Dentro de estas soluciones, la microaspersión representa una evolución tecnológica que permite mantener un alto nivel de protección reduciendo significativamente el consumo de agua y energía.
El proyecto se articula a través de un ensayo piloto desarrollado en dos localizaciones representativas de la zona frutícola de Lleida:
En estas parcelas se han instalado distintos sistemas de protección frente a heladas, con el objetivo de comparar su comportamiento en condiciones reales. Entre ellos se incluyen:


Estos sistemas operan con diferentes intensidades de aplicación de agua, lo que permite evaluar su eficiencia en distintos escenarios agronómicos.
En las parcelas piloto se han llevado a cabo diversas actuaciones para la implantación y evaluación de los sistemas de defensa contra heladas, entre las que destacan:
Asimismo, se ha incorporado un sistema de monitorización que permite analizar el comportamiento térmico del cultivo durante episodios de helada y evaluar el rendimiento de las distintas soluciones en condiciones reales de campo.
Esta experiencia permitirá:
Además, los resultados contribuirán a su aplicación en otras regiones del espacio Sudoe, promoviendo estrategias de adaptación al cambio climático basadas en tecnologías sostenibles y resilientes.