Entrevista: 10 preguntas para… FUNSEAM

FUNSEAM ES

Esta sección busca presentar a cada beneficiario, explicar su sector y describir su trabajo en el marco del proyecto. Hoy es el turno de Joan Batalla, de Funseam.

¿Qué es Funseam?

Funseam es la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental, una fundación privada sin ánimo de lucro vinculada a la Universidad de Barcelona con quienes creamos la Cátedra de Sostenibilidad Energética. Una institución dedicada al análisis, investigación, divulgación y debate sobre energía, sostenibilidad y medioambiente. Su objetivo es contribuir al desarrollo de un modelo energético más sostenible aportando soluciones y promover el conocimiento en economía de la energía.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando en FUNSEAM y cuál es tu trayectoria y función en la institución?

En mi caso llevo más de diez años como director general de Funseam, actividad que compagino con la de investigación en la Cátedra de Sostenibilidad Energética de la Universidad de Barcelona.

¿Qué te gusta de tu trabajo?

Para una persona apasionada por la energía, la regulación y la sostenibilidad como es mi caso, lo más atractivo de dirigir Funseam probablemente sea la posibilidad de poder contribuir con toda la modestia al debate tan necesario sobre cómo dar respuesta al reto del cambio climático. Y además poder hacerlo desde el rigor que supone poder contar con la academia y las destacadas empresas que están colaborando con la Fundación.

¿Es la primera participación de FUNSEAM en un proyecto europeo?

Aunque la Fundación es relativamente joven – este año cumplimos 15 años -, la participación en proyectos europeos de relevancia ha constituido una de nuestras líneas estratégicas, habiendo ya participado en otros proyectos europeos.

¿Qué hace que SOLLAGUA sea interesante para FUNSEAM?

La relación entre agua, energía y adaptación al cambio climático es indudable, siendo cada vez más prioritario dar respuesta al reto de la gestión hídrica. El proyecto SOLLAGUA para nosotros no es un proyecto más, sino más bien una oportunidad para tratar de contribuir a resolver un problema muy complejo: cómo garantizar agua en territorios con estrés hídrico mediante soluciones naturales, innovación tecnológica y regulatoria y cooperación internacional. 

¿Cuál es la misión de Funseam en el proyecto SOLLAGUA?

El papel de Funseam en SOLLAGUA no es el de desarrollar directamente las infraestructuras de reutilización de agua, sino el de aportar conocimiento especializado en los ámbitos de la innovación, la regulación y la relación entre energía y agua. Precisamente en estos ámbitos, nuestra contribución está muy centrada en el papel que pueden desempeñar los livings labs como herramienta de innovación y el rol de la Administración Pública a través de la contratación pública sostenible e innovadora en el despliegue e implementación de todas estas soluciones basadas en la naturaleza.

¿En qué estáis trabajando en este momento?

Cómo apuntaba antes, estamos muy centrados en dos ámbitos: la definición de un plan de acción que permita desarrollar la estrategia asociada a los livings labs y en la identificación de las herramientas para impulsar la contratación pública sostenible e innovadora. El primer ámbito es una pieza fundamental porque actúa como el puente entre la experimentación y la implementación real.

¿Cuáles son los principales retos actualmente?

En los dos ámbitos de investigación que estamos desarrollando desde Funseam, sin duda comparten un reto fundamental: transformar la innovación en soluciones realmente implantadas en el territorio. Para ello es necesario lograr la colaboración efectiva entre administraciones, empresas, investigadores y usuarios, superar barreras regulatorias, demostrar la viabilidad técnica, económica y ambiental de las soluciones propuestas, y capacitar a los responsables públicos para incorporar criterios de sostenibilidad e innovación en los procesos de contratación. El éxito del proyecto dependerá no solo de la calidad de las tecnologías de reutilización del agua, sino también de la capacidad para generar consenso, reducir la incertidumbre, movilizar inversiones y crear modelos replicables que permitan una gestión más resiliente y sostenible del agua frente al cambio climático.

¿Cuáles son las principales conclusiones hasta la fecha?

Dos conclusiones muy claras. En el primero de los ámbitos de trabajo e investigación, hay que apuntar que un living lab puede generar ideas, recopilar datos y movilizar a los actores locales, pero sin un plan de acción concreto es difícil transformar ese conocimiento en cambios permanentes y es aquí dónde radica su importancia. En el segundo, sin duda la principal conclusión que se desprende es que la buena contratación pública no consiste solo en seleccionar un procedimiento admisible, sino en construir un expediente útil, jurídicamente claro, técnicamente maduro y orientado a resultados verificables. Esa es la condición para que la contratación pública se convierta realmente en palanca de sostenibilidad, resiliencia e implantación efectiva.

¿Cuál creéis que será la contribución de SOLLAGUA una vez finalizado el proyecto en términos científicos, sociales y económicos?

Los resultados esperados de SOLLAGUA conllevan en el corto plazo la ejecución de unos proyectos piloto que demuestran la viabilidad técnica de estas soluciones basadas en la naturaleza, pero van más allá. El proyecto busca demostrar que es posible implantar un nuevo modelo de gestión del agua más resiliente, circular y adaptado al cambio climático en las zonas rurales con los consiguientes beneficios sociales, económicos y medioambientales, desarrollando herramientas que sean de utilidad y referencia para futuros proyectos en este ámbito tan relevante.