El encuentro, celebrado del 8 al 10 de junio en la Universidad Pública de Navarra, ha permitido consolidar la gobernanza del proyecto y compartir experiencias de innovación territorial y educación patrimonial.
Los días 8, 9 y 10 de junio tuvo lugar en Pamplona la tercera reunión del comité de pilotaje (COPIL) del proyecto Interreg-Sudoe RESPIRA. El encuentro, que reunió a representantes de los nueve socios del proyecto, coincidió con el cierre del primer año de ejecución. Esta circunstancia convirtió la reunión en una oportunidad para hacer balance de las actuaciones desarrolladas hasta el momento y, al mismo tiempo, definir las prioridades que deben guiar la segunda fase del proyecto.
Resulta especialmente destacable el procedimiento puesto en marcha para reforzar el esquema procesual de las distintas acciones en curso, así como la confirmación de las responsabilidades asumidas por cada uno de los socios. En este sentido, los equipos de trabajo avanzaron en la definición de los mecanismos de coordinación necesarios para garantizar una ejecución homogénea de las actuaciones en los distintos territorios participantes.
Particularmente, se avanzó en la concreción del Plan de Acción Territorial (PAT), verdadero eje de equilibrio del proyecto, ya que debe permitir traducir la metodología conceptual de base en una herramienta operativa y transferible al alcance de todos los territorios SUDOE. Este ejercicio, considerado estratégico por los socios, debe facilitar que los resultados obtenidos durante la fase de investigación y diagnóstico se transformen en actuaciones concretas capaces de generar impacto territorial.
Los equipos debatieron y acordaron además un calendario de comunicación corporativa vinculado a las acciones previstas para los próximos meses, así como distintos aspectos relacionados con la gestión económica y administrativa del proyecto.
Tras esta reunión del COPIL, el proyecto Interreg-Sudoe RESPIRA sale reforzado tanto desde el punto de vista de la planificación técnica como de la coordinación entre sus integrantes. Asimismo, se consolidaron los vínculos de trabajo entre los equipos de las tres nacionalidades participantes —francesa, portuguesa y española—, un factor esencial para garantizar el logro de los objetivos comunes fijados para el conjunto del partenariado.
La UPNA, eje central de la educación patrimonial en Navarra
La Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha sido la anfitriona de esta edición del COPIL. Su responsable para el proyecto Interreg-Sudoe RESPIRA, el profesor del Departamento de Ciencias Humanas y de la Educación Alfredo Asiáin, presentó a los demás socios un amplio programa de actividades relacionadas con las acciones territoriales que impulsa en Navarra.
Más allá de las sesiones de trabajo propias del comité de pilotaje, el encuentro permitió a los participantes conocer experiencias e iniciativas vinculadas a los principales ejes conceptuales del proyecto RESPIRA. La primera jornada incluyó una sesión dedicada a los patrimonios y colectivos invisibilizados, en la que se abordaron cuestiones relacionadas con el capital territorial, la memoria y la identificación de patrimonios culturales a menudo ausentes de los relatos institucionales convencionales.
La segunda jornada se desarrolló en el Pirineo navarro y puso el acento en la nueva ruralidad, las buenas prácticas y la innovación territorial. Las experiencias presentadas permitieron reflexionar sobre los retos asociados a la despoblación, las oportunidades de la economía circular y la importancia de la participación ciudadana en los procesos de desarrollo local. Resultó especialmente relevante la presentación de experiencias educativas impulsadas en los valles de Otsagabia y Roncal, que muestran cómo el patrimonio de proximidad puede convertirse en una herramienta de cohesión social y de construcción identitaria en entornos rurales.
Finalmente, la última jornada estuvo dedicada a la educación patrimonial, ámbito en el que la UPNA desarrolla una actividad especialmente destacada. Las ponencias permitieron conocer las líneas maestras del Plan Nacional de Educación Patrimonial, experiencias de recuperación de la memoria colectiva a través de la escuela, iniciativas de participación ciudadana vinculadas a las fiestas populares y nuevas aproximaciones que incorporan las tecnologías digitales y el patrimonio lingüístico y literario a los procesos educativos. Este conjunto de actividades ofreció a los socios del proyecto una visión directa de cómo Navarra está transformando el patrimonio en una herramienta de desarrollo territorial, participación comunitaria e innovación educativa.