Región de Murcia: del gran incendio de 1994 a un modelo forestal para combatir el cambio climático con SocialForest

03.Ana

El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor de Murcia, Juan María Vázquez, y la secretaria autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática es María Cruz Ferreira Costa, realizaron esta semana una visita a uno de los sitios piloto que la Región de Murcia ha puesto en marcha a través del proyecto SocialForest, del programa Interreg Sudoe 2021-2027. Esta visita institucional al sitio experimental sirvió para difundir la labor que desarrolla el Gobierno autonómico en cuanto a gestión forestal adaptativa y, con ella, reducir la vulnerabilidad de las masas forestales frente al cambio climático y generar conocimiento técnico aplicable a otros territorios del sudoeste europeo. El encuentro reunió, además, a autoridades públicas locales, técnicos de la Consejería y medios de comunicación, algo que pone de manifiesto el creciente interés social por este tipo de iniciativas forestales.

La masa forestal sobre la que se actúa está directamente vinculada al gran incendio de Moratalla de 1994, uno de los episodios forestales más graves sufridos por la Región de Murcia y que afectó a más de 28.000 hectáreas. Como consecuencia de aquel incendio, gran parte del arbolado adulto desapareció y la masa actual procede en buena medida de la regeneración natural posterior. Tres décadas después, esa regeneración abundante ha dado lugar a un pinar joven excesivamente denso, muy homogéneo y con una fuerte competencia entre pies, lo que compromete su desarrollo, incrementa su sensibilidad frente a la sequía y eleva el riesgo de incendios futuros.

La acción piloto actúa sobre una superficie aproximada de 15 hectáreas, distribuidas en cuatro rodales con distintas características selvícolas. Los trabajos previstos incluyen clareos y claras de regulación del regenerado, realces y podas, desrame, tronzado y descopado, así como la gestión de los restos vegetales generados. El objetivo es seleccionar los pies con mejor porvenir, reducir la competencia por agua, luz y nutrientes, disminuir la continuidad del combustible y conducir la evolución de la masa hacia una estructura más estable, diversa y funcional.

Desde el punto de vista ecológico, la actuación persigue mejorar el vigor de la nueva masa arbolada, favorecer su consolidación, reducir el riesgo de incendio forestal y aumentar la capacidad del monte para seguir prestando servicios ecosistémicos esenciales, como la protección del suelo frente a la erosión, la regulación hídrica, la fijación de carbono y la conservación de la biodiversidad. El proyecto incorpora, además, un marcado carácter demostrativo, ya que permitirá comparar la evolución de una zona tratada con otra sin intervención, obteniendo resultados medibles y transferibles a otros territorios del espacio SUDOE con problemas similares.

En este sentido, la experiencia de Moratalla tendrá también un importante valor estratégico, ya que la Región de Murcia se considera dentro del espacio Sudeo un territorio especialmente sensible a los impactos del cambio climático sobre los ecosistemas forestales mediterráneos. Las sequías más intensas, el incremento del riesgo de incendio y la dificultad de consolidación de las masas tras grandes perturbaciones convierten a este proyecto en un laboratorio real para ensayar soluciones de adaptación forestal transferibles a otras regiones del sur de Europa.

La inversión asciende a 43.250 euros y esta cofinanciada en un 75% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), a través del programa Interreg Sudoe, mientras que el 25% restante lo aporta la Comunidad Autónoma de la Region de Murcia. El proyecto cuenta asimismo con medidas de prevención y control ambiental necesarias para asegurar una ejecución rigurosa y plenamente compatible con los valores naturales del entorno.

Con esta intervención, la Comunidad Autónoma refuerza su apuesta por una gestión forestal basada en la evidencia, orientada no solo a recuperar y mejorar una masa surgida tras una gran perturbación, sino también a anticiparse a los efectos del cambio climático sobre los montes mediterráneos. La acción piloto de Moratalla servirá así para validar soluciones replicables en futuras actuaciones de restauración, adaptación y prevención en otros pinares del sudoeste europeo.

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