En el marco del proyecto europeo HENKO NET, el 28 de octubre la Fundación INTRAS reunió en Valladolid al cine, la neurociencia y la experiencia del cuidado para generar un espacio de reflexión compartida sobre la compasión, el acompañamiento y la condición humana.
La jornada reunió dos obras audiovisuales que, desde perspectivas diferentes, narraban diferentes experiencias de cuidado, la vulnerabilidad y la dignidad de las personas.
El cortometraje «15 de diciembre», dirigido por José Egea, ofreció su mirada profunda del trabajo de los equipos de cuidados paliativos en domicilio, acercándonos a la realidad de las personas que acompañan al final de la vida. Y el documental «100 días con la Tata», dirigido por Miguel Ángel Muñoz, nos regaló su historia personal de amor, reciprocidad y cuidado.
El poder transformador de los relatos y las experiencias humanas enmarcó las reflexiones sobre la compasión, la empatía y el valor de los cuidados.
¿Y si la empatía no fuera suficiente?
Interpeló Julio Gómez Cañedo, médico paliativista. Esta fue una de las ideas más poderosas que ganó el aplauso de los y las asistentes. Descubrir que cuidar no consiste solo en conectar con el sufrimiento de quienes tenemos delante, sino que también implica compromiso.
Desde la neurociencia Nazareth Castellanos recordó algo esencial: cuando la exposición al dolor ajeno se prolonga en el tiempo, puede resultar más difícil escuchar nuestras propias señales emocionales y corporales. Y cuando no existen espacios para elaborar ese impacto, la capacidad de estar presentes también se resiente.
Por eso, quizá la pregunta no sea cómo pedir más empatía a quienes ya sostienen situaciones complejas cada día, sino cómo crear las condiciones para que puedan seguir cuidando sin dejar de cuidarse.
El en
cuentro finalizó con una propuesta clara; ampliar y mejorar las formaciones en paliativos y formar a profesionales sanitarios y sociales tanto en el conocimiento científico y en habilidades técnicas como en competencias relacionadas con la comunicación, la empatía, la gestión emocional o el acompañamiento al sufrimiento.